Tecnología de atomización: El rol de las Boquillas en la continuidad operacional
El diagnóstico es el punto de partida para una pulverización eficiente
En la gestión de emisiones en plantas de chancado, es clave distinguir entre dos enfoques que, aunque utilizan agua, responden a principios distintos: humectación y supresión.
La humectación controlada busca disminuir la carga de polvo en suspensión en la fuente. Este método añade agua directamente al flujo de material antes de que el polvo se genere, evitando la dispersión inicial mediante sistemas de baja presión.
En cambio, la supresión busca capturar partículas ya suspendidas en el aire mediante sistemas hidroneumáticos de alta presión que generan una niebla capaz de interactuar con el polvo suspendido.
Esta diferencia es fundamental, mientras la humectación previene la dispersión inicial, la supresión permite capturar material particulado mediante impacto por inercia.
Ingeniería detrás de la microgota: el éxito de la supresión
En este proceso, la boquilla es el componente que determina la eficiencia del sistema. Su capacidad de generar microgotas de hasta 1 micrón (niebla seca) es crítica: si la gota es muy grande, el flujo de aire la rodea y las partículas de polvo simplemente la esquivan. Sin embargo, una gota pequeña obliga a un cambio en el flujo de aire, provocando que las partículas choquen con la gota, se aglomeren y decanten por peso.
Control de polvo en condiciones críticas
Uno de los principales desafíos en terreno es el desgaste por abrasión. En Experticia abordamos esta problemática mediante un Resonador patentado con diseño Heavy duty, desarrollado específicamente para extender la vida útil por sobre el estándar del mercado.
Este avance permite que, mientras un componente convencional requiere recambios en una o dos semanas, nuestras boquillas mantengan su integridad y diseño hasta por dos meses. Gracias a esta arquitectura, las boquillas Serie EX - ADVANCE operan con estabilidad en puntos de alta exigencia, como descargas de chancadores y traspasos de correas sobre 36” y 42”, donde la sobrepresión suele superar las capacidades de los sistemas tradicionales.
Esta durabilidad representa, además, una mejora directa en los indicadores de reducción de horas de mantenimiento. Al extender los periodos de mantenimiento, reducimos drásticamente las horas-hombre con respecto a la frecuencia de intervenciones en equipos.
En definitiva, la elección de una boquilla con la ingeniería de atomización adecuada es lo que permite controlar el polvo sin humedecer correas ni componentes críticos, contribuyendo a optimizar el uso del agua, reducir el desgaste de equipos y mantener la continuidad operacional en planta.
Si quieres profundizar sobre este tema, puedes contactar a uno de nuestros especialistas.